Cátedra para la Paz

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El Instituto Jorge Robledo, acorde con las políticas educativas del gobierno nacional (ley 1732 del 1 de septiembre del 2014),
abordará el proyecto de Cátedra de la Paz, desde los espacios de encuentro de grupo, así como dentro del plan de estudios del Área de Ciencias Sociales.

Conforme con los lineamientos ministeriales, pero sobre todo impulsado por su vocación intrínseca, el Instituto fragua el más arduo e imperioso de los bienes: la paz. Sírvese de la antorcha preclara - no podría ser de otro modo - que de siglo en siglo, por la alquimia de la palabra, nos legaron pensadores profundamente humanos, más que con su época comprometidos con la salvaguarda del fuego que nos constituye.

(La ley, para poder levantarse a la dignidad de valor que debe estar impreso en la conciencia de las personas, debe también ser la expresión de la justicia)

La ley civil

La ley civil está estrechamente vinculada a la conexión necesaria entre el orden moral y las leyes emanadas de la autoridad y que rigen la sociedad: el mal y el error no pueden nunca ser fundamento de derecho alguno.

La ley es una orientación racional dirigida al bien común, promulgada solemnemente por quien tiene a su cargo la comunidad, es decir, por la autoridad competente. Se trata entonces de una norma de conducta cuya propiedad esencial es que debe ser cumplida con la condición de que sea racional, recta y justa. Más aún, ha de ser política: las leyes deben ser dirigidas al bien común, pues se justifican precisamente en el hecho de que tarde o temprano están ordenadas al logro del fin de la sociedad perfecta, el cual es ni más ni menos el bien común. Por último, para que se convierta en ley lo que el bien común exige, ha de ser promulgada de manera manifiesta por la autoridad pública. También es cierto que es la virtud de la justicia la que, regulando las relaciones entre persona y persona o entre persona y estado, hace que surja el derecho, pues si bien se entiende la actividad humana regulada por la justicia guarda orden con la sociedad perfecta y con su fin que es el bien común. De otro modo debe ser evidente y práctica la libertad del ciudadano y el ejercicio autónomo de sus derechos civiles, no en calidad de súbdito, sino de partícipe en el ejercicio del poder público.

“El buen ciudadano entiende las leyes y normas establecidas como instrumentos necesarios para el bien de la comunidad; las cumple no como una obligación impuesta desde fuera, sino como una necesidad sentida desde la misma persona; es escrupuloso en su cumplimiento, sin sentirse condicionado por la vigilancia de la autoridad o posibles castigos; antepone siempre el orden regulado por las leyes a la comodidad o ventajas personales; vive la observancia de las leyes como una expresión de su respeto a los demás”. Bases de una Educación para la Paz y la Convivencia, José Luis Zurbano Díaz de Cerio.

“Para el Instituto Jorge Robledo, es muy importante la formación del hombre social. Por eso aspira a hacer del robledista un ciudadano en quien sean prendas las buenas maneras, el carácter, el respeto de las jerarquías y el discreto señorío, en una época en que la falta de honestidad civil y la ordinariez parecen ser signos de distinción”. PEI- Principios filosóficos, 2-2-5, Pág. 5.

4/09/2017


Educación robledista, para la democracia y la paz

(Fragmento transcrito del documental institucional del Instituto Jorge Robledo donde se plasma la evidencia cívica del robledismo: moderno, demócrata y amigo de la paz)

“Desde su fundación, los Principios del Instituto Jorge Robledo han estado orientados a formar ciudadanos modernos que sepan dirigir las riendas de la sociedad pero sobre todo, la de sus propias vidas. Es así como entre los egresados del colegio se encuentran académicos, dirigentes sociales, músicos, periodistas, artistas, como también deportistas de renombre…

Para lograr el objetivo del proyecto moderno de la educación, tanto el Sr. Téllez como Conrado González tenían en mente que la estructura de la escuela implementada hacia mediados del siglo XX, debía ser modificada, de tal modo que el conocimiento no estuviera orientado al enciclopedismo, sino a la unión de unos saberes específicos. Así, principios como la libertad, el respeto, el cuidado de sí, la equidad, la fraternidad y la tolerancia están marcados por el hecho de darle al estudiante una educación ilustrada, en donde a través del proceso formativo, cada estudiante vaya forjando por sí solo una visión del mundo. De esa manera, una vez terminado su bachillerato, podrá hacerse cargo de sí mismo como sujeto político capaz de desarrollar aquello que lo apasiona entro de la sociedad de su tiempo. Para hacer esto posible el colegio adoptó desde sus inicios el modelo de la Escuela Activa, proyecto surgido en Europa a partir de las reflexiones del filósofo Juan Jacobo Rousseau. La idea que se tiene de la Escuela Activa en el Instituto Jorge Robledo no es entonces la de formar al estudiante bajo las acuciantes necesidades políticas y económicas que sobre la sociedad recaen nublando el entendimiento claro sobre el mundo, por supuesto, tales necesidades deben ser comprendidas pero al mismo tiempo puestas bajo el análisis crítico del estudiante capaz de hacer la distinción entre el reino de la necesidad y el reino de la libertad. El robledista se forma bajo los principios morales que él mismo sea capaz de discernir, por ello, el colegio bajo el acompañamiento de profesores formados en distintas áreas del conocimiento se ha convertido desde su fundación en un espacio donde los estudiantes se acercan a los modelos sociales de los cuales en un futuro próximo llegarán a ser partícipes”.

8/8/2017


Los estatutos del hombre

(Tal vez este texto de Thiago de Mello, escritor brasileño contemporáneo puede parecer utópico y poético, pero sabiendo su cultura muy rica en respeto y amor por el hombre y la naturaleza, resulta sabiamente humano)

Artículo 1: Queda decretado que ahora vale la vida, que ahora vale la verdad, y que de manos dadas trabajaremos todos por la vida verdadera.

Artículo 2: Queda decretado que todos los días de la semana, inclusive los martes más grises, tienen derecho a convertirse en mañanas de domingo.

Artículo 3: Queda decretado que, a partir de este instante, habrá girasoles en todas las ventanas, que los girasoles tendrán derecho a abrirse dentro de la sombra; y que las ventanas deben permanecer el día entero abiertas para el verde donde crece la esperanza.

Artículo 4: Queda decretado que el hombre no precisará nunca más dudar del hombre. Que el hombre confiará en el hombre como la palmera confía en el viento, como el viento confía en el aire, como el aire confía en el campo azul del cielo.

Parágrafo único: El hombre confiará en el hombre como un niño confía en otro niño.

Artículo 5: Queda decretado que los hombres están libres del yugo de la mentira. Nunca más será preciso usar la coraza del silencio ni la armadura de las palabras. El hombre se sentará a la mesa con la mirada limpia, porque la verdad pasará a ser servida antes del postre.

Artículo 6: Queda establecida, durante diez siglos, la práctica soñada del profeta Isaías, el lobo y el cordero pastarán juntos y la comida de ambos tendrá el mismo gusto a aurora.

Artículo 7: Por decreto irrevocable queda establecido el reinado permanente de la justicia y de la claridad. Y la alegría será una bandera generosa para siempre enarbolada en el alma del pueblo.

Artículo 8: Queda decretado que el mayor dolor siempre fue y será siempre no poder dar amor a quien se ama, sabiendo que es el agua quien da a la planta el milagro de la flor.

Artículo 9: Queda permitido que el pan de cada día tenga en el hombre la señal de su sudor. Pero que sobre todo tenga siempre el caliente sabor de la ternura.

Artículo 10: Queda permitido a cualquier persona a cualquier hora de la vida el uso del traje blanco.

Artículo 11: Queda decretado, por definición, que el hombre es un animal que ama, y que por eso es bello, mucho más bello que la estrella de la mañana.

Artículo 12: Decrétase que nada estará obligado ni prohibido. Todo será permitido. Inclusive jugar con los rinocerontes, y caminar por las tardes con una inmensa begonia en la solapa.

Parágrafo único: Sólo una cosa queda prohibida: amar sin amor.

Artículo 13: Queda decretado que el dinero no podrá nunca más comprar el sol de las mañanas venideras. Expulsado del gran baúl del miedo, el dinero se transformará en una espada fraternal, para defender el derecho de cantar y la fiesta del día que llegó.

Artículo Final: Queda prohibido el uso de la palabra libertad, la cual será suprimida de los diccionarios y del pantano engañoso de las bocas. A partir de este instante, la libertad será algo vivo y transparente, como un fuego o un río, o como la semilla del trigo y su morada será siempre el corazón del hombre.

Amadeu Thiago de Mello (Amazonia 1926) - Traducción de Pablo Neruda


 

La vida social y la escuela - Vivir en comunidad

En estos tiempos de cambios, de tecnologías informáticas que abarcan todo el mundo, de diversa constitución de las familias, las instituciones que se modernizan y cambian de sede, poblaciones urbanas flotantes, otras que se unen bajo la formación de condominios, estructuras políticas fragmentadas y también más interés en el aprendizaje para la vida…todos estos componentes están estrechamente relacionados con las necesidades de los niños y jóvenes, es decir con su formación como ciudadanos. Al fin y al cabo han existido las comunidades también, porque los niños y jóvenes las necesitan como un lugar donde aprender a ser adultos y así complementar la tarea del colegio fomentando el aprendizaje; no deben existir barreras entre la vida escolar y el resto de la vida del niño. Además, porque está plenamente reconocido que la escuela no es la única organización con responsabilidades para con los sujetos de su tarea: la formación de sus retoños. Las decisiones que se toman en la sociedad pasan irremediablemente, si es una comunidad sana, por una pregunta fundamental y con un alcance futurista: ¿Será bueno para los niños? Mejor dicho: ¿agregará civismo, tolerancia, calidad de vida y paz?

Por otro lado, la aptitud y la actitud de los niños y los jóvenes para aprender están estrechamente vinculadas a la capacidad de aprendizaje y responsabilidad de su familia y los recursos con que cuente. El Instituto prepara a sus alumnos con la colaboración de sus padres para que ingresen a la universidad que prefieran y a la carrera que deseen, siempre y cuando sus familias dispongan de los recursos requeridos para tal propósito.

En el plano o mapa de la ciudad se pueden distinguir diferentes comunas o barrios que limitan intereses comunes y que socialmente marcan un grado de responsabilidad de los unos por los otros. Pero los niños y los jóvenes no se quedan en los límites de una comunidad cercada, por lo menos una vez que han empezado a ir a la escuela. El papel que desempeña la escuela es más grande de lo que la gente cree para definir el carácter de la sociedad. Empieza por la elección que hacen los padres después de preguntar por la calidad de la institución, sus egresados, su historia y nombre en la ciudad, su aprecio por las artes y hasta por el servicio del transporte y la cafetería.

Entonces: ¿Dónde termina la escuela y donde comienza la vida social? Las experiencias educativas ocurren también en muchas otras instituciones y actividades sociales como museos, conciertos, muestras de arte, eventos deportivos, bibliotecas, grupos de jóvenes, grupos ecológicos, encuentros familiares, servicios públicos, negocios, movimientos políticos y opciones religiosas que vinculan a los niños y jóvenes con líderes que también orientan y abren posibilidades pedagógicas.

El Instituto también es fuente de información y formación para la comunidad en cuanto ofrece actividades culturales abiertas al entorno educativo pero también porque los estudiantes investigan, escriben y publican sus pensamientos y logros, los entrevistan e intercambian con los otros…con los demás.

La escuela y la sociedad se funden en la tarea común de hacer surgir al ciudadano a partir de la esencia infantil y juvenil.


Paso a paso, la deconstrucción de la casa - El uso que el hombre ha hecho de la tierra

15 al 20 de mayo del 2017

(La moral ecológica apunta, juntamente con preservar el ambiente natural, a defender al hombre, a cada hombre y a cada pueblo, en cuanto desea sobrevivir sediento de justicia, contemplación, amor y paz)

La intervención del hombre en el ambiente se remonta a mucho antes de la era histórica y parece que hubo un larguísimo período de coexistencia y competición entre algunas especies rivales de los primitivos homínidos y que se cerró en un tiempo relativamente reciente con la aparición del homo sapiens. A lo largo de los prolongados períodos de evolución, el ambiente natural permaneció incontaminado y ejerció un influjo enorme sobre el hombre primitivo. La evolución, procedió, con experiencia responsable, en el sentido opuesto a la situación actual.

Entonces, el hombre no se sentía amo de la creación, sino su esclavo y su víctima. El paso gradual de un hábitat cerrado, constituido por selvas impenetrables, a la llanura abierta; la consiguiente transformación de la dieta, de vegetariana a omnívora; la imperiosa necesidad de participar en el juego de matar y morir a manos de otros; las crecientes exigencias de aumentar la movilidad del grupo en grandes distancias; la necesidad de buscar o construir artefactos, defensas y refugios; todo esto exigió al hombre una rápida evolución de naturaleza física, sicológica y social. Mientras el número de individuos fue escaso, los efectos producidos al comienzo por la recolección de alimentos y por las primitivas acciones de caza y pesca, no pudieron influir sensiblemente en el ambiente. El surgir de otras exigencias, como la de procurarse vestido, refugios y utensilios, fue ya significativo en cuanto constituyó el primer indicio claro de la insaciable actividad que el hombre terminaría planteando a los recursos naturales. También es cierto que estas exigencias desarrollaron gradualmente la capacidad de observar, determinar y experimentar, recordar lugares y recorridos, darse cuenta de las modalidades de habitación, explorar, comunicarse y colaborar.

Si hubo acontecimientos de tipo natural que cambiaron el entorno, hay que tener en cuenta las intervenciones del hombre. El uso del fuego ampliamente empleado para abrir espacios en las selvas y facilitar la caza, el pastoreo y la agricultura, fue índice de progreso tecnológico, pero también el primer medio de destrucción y de influjo profundo en el ambiente. El establecimiento de comunidades implicó cambios porque había que construir sitios para vivir y se acumularon deshechos; se alteró la relación entre el hombre y el ambiente y se fueron armando las primeras zonas de contaminación. El ejercicio de algunas actividades humanas, la caza legal o ilegal, la explotación de materiales de construcción, la minería que por naturaleza es una actividad de extracción y requiere combustible en gran cantidad, se presentó desde el principio como uno de los sistemas más graves de herir la tierra.

La principal causa de la crisis ecológica es la infravaloración de la importancia de los acontecimientos ambientales, como consecuencia de una vasta crisis cultural y legislativa. Ahora, ya sabemos que los recursos naturales no son ilimitados y vemos que con la progresiva contaminación de los elementos esenciales para la vida del hombre y con la desenfrenada explotación de los recursos, se corren muchos riesgos, a partir de la cada vez más exquisita sed de necesidades personales y colectivas, porque se compromete de forma irremediable el equilibrio de esta casa, primero, y después el porvenir, la salud y la paz del hombre.


Ser indiferentes a este momento histórico equivaldría a consentir las tinieblas. Pasajeros de una misma tripulación, viajamos juntos sobre el incierto abismo de la vida, y mientras llegamos al común puerto final nos corresponde izar velas según los vientos, recoger amarras, reparar mástiles, escapar de los engañosos cantos de las sirenas, todo en medio de la conciencia de seguir un destino compartido. Y cuando nuestros padres, hermanos, amigos, o simplemente aquellos con que un día nos cruzamos, con quienes una tarde avizoramos puertos ignotos, son desgarrados por la guerra, sólo queda responder por todos los medios posibles, con las manos, con la voz, siempre erguidos y dignos frente al reino del absurdo.

Sea nuestra misión educadora, con los espacios de diálogo que se propician en el Instituto, nuestra necesaria contribución para llegar de una vez y para siempre a ese Norte tan esquivo y tan cercano.


 

La transparencia

(Siempre que se trata del aprendizaje de una actitud o valor, la principal herramienta pedagógica debe ser el ejemplo)

Estos últimos días han estado plagados de noticias que hablan de sobornos, pérdidas millonarias para la nación, políticos y administradores públicos implicados y fugados del país, mentiras y nuevos descubrimientos de negocios fraudulentos.

Pero no es nuevo que los que se muestran como honrados y rectosviven de apariencias prestadas y sus conciencias son un pozo oscuro. Sus posiciones son ambivalentes, mienten y no les importa venderse a quien sea con tal de lograr que su ambición sea cumplida. Son como los camaleones, aparentan muchas cosas y para sostener esto, alquilan sus conciencias. La honradez, la autenticidad se ha perdido al nivel interior de la sociedad que no se descompone por los de abajo sino por los de arriba, que no tienen conciencia de su puesto, de su responsabilidad, y especialmente del respeto que merece el ser humano.

Entonces, la transparencia debe ser entendida como el ejercicio de la vida con sinceridad, confiabilidad, honestidad, fidelidad y eficiencia, pero sobre todo con verdad, y con mayor razón cuando se trata de personas que tienen la responsabilidad de un cargo público porque se espera de ellos que cuiden el bien común en contravía del bienestar personal sustentado por conductas ilegales y delictivas.

La escuela, nuestro colegio y sus familias tienen la misión de dirigir a sus niños y jóvenes cultivando y estimulando el valor de ser claros y transparentes en sus actos, ideas y comportamientos.


Marzo 6 del 2016

Neutralismo y Pluralismo

(El Instituto Jorge Robledo, “Cree en la democracia y en la validez del anhelo porque todos los hombres tengan igualdad de oportunidades. Por eso, el Instituto debe ser una “escuela de dignidad, honor y respeto a la persona humana”, en la que se prepara a los alumnos para “la tolerancia recíproca, como base de la solidaridad y la convivencia social”. Del PEI, Principios filosóficos- Pág. 4)

Ser neutrales no puede ser una opción democrática porque el ciudadano debe comprometerse seriamente en el campo político, según su capacidad y responsabilidad. No hay un compromiso humano eficaz que en ciertos momentos no se convierta en compromiso político y que además, no escape a ser interpretado como oposición al desorden establecido. Con respecto al pluralismo nos preguntamos: ¿Cómo tendríamos que hacer política? ¿Hay una sola política o existen varias políticas? Si por política entendemos las opciones concretas para la construcción de la ciudad, hemos de decir entonces que no hay una política única, sino que caben varias. Hoy el pluralismo político es reconocido abiertamente como el lugar privilegiado de las diversas opciones y por lo tanto, es imposible carecer de varias propuestas o soluciones políticas entre las que debemos elegir libremente, aceptando, también, que no todas las políticas son buenas, pues no faltan las que defiendan las segregaciones o prefieren la violencia. De todas formas una política es más humana en cuanto más se acerque a los ciudadanos más desprotegidos, más vulnerables y que pretenda una igualdad sustancial o sea no discriminatoria por ningún motivo. La fraternidad universal nunca ha dejado de ser una exigencia del humanismo.


Los jóvenes y la política

Es común que los jóvenes sientan indiferencia por la política y aún más, un acentuado desprecio, entendible, pues les ha tocado ver el lado oscuro del arte de gobernar la Ciudad o el Estado: la corrupción. Pero tenemos dos ambientes privilegiados para la formación política: primero, la familia como ejercicio del buen gobierno para el bien común, con el diálogo, la comprensión y el respeto por la autoridad que emana del amor y no nos permite ser corrompidos; y segundo, la escuela, el Instituto en cuanto forma para la democracia, el buen trato, el debate, la libre expresión y el compromiso social, que en últimas se resume en ser ciudadanos. El Club de debates, la Ciencia política, La Cátedra del colegio, la Cátedra de la paz y la filosofía del Instituto apuntan directamente a que sus niños y jóvenes estén convencidos del bien de la sana política, porque: En el mejor de los sentidos y en el más amplio, por  política se entiende cualquier intervención con miras a establecer un determinado orden en las relaciones interpersonales, que son sociales, económicas, familiares, internacionales, ecológicas…y muy lejanas de los discursos hirientes, violentos y perturbadores.

 “Todo Estado es, evidentemente, una asociación, y toda asociación no se forma sino en vista de algún bien, puesto que los hombres, cualesquiera que ellos sean, nunca hacen nada sino en vista de lo que les parece ser bueno. Es claro, por tanto, que todas las asociaciones tienden a un bien de cierta  especie, y que el más importante de todos los bienes debe ser el objeto de la

más importante de las asociaciones, de aquella que encierra todas las demás, y a la cual se llama precisamente Estado y asociación política”.

Aristóteles, Política, Libro primero, Origen del Estado y de la Sociedad

político, ca

Del lat. politĭcus, y este del gr. πολιτικς politikós; la forma f., del gr. πολιτικ politik.

adj. Cortés, urbano.

adj. Dicho de una persona: Que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado.

f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.

f. Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos.

f. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.

f. Cortesía y buen modo de portarse.

f. Arte o traza con que se conduce un asunto o se emplean los medios para alcanzar un fin determinado.

Real Academia Española ©


Febrero 20 

La curiosidad infantil

(Los avances tecnológicos han cambiado la forma de relacionarnos con los demás y con el entorno; pero no podemos negar que entendidos como bienes de la cultura han contribuido al bienestar de la humanidad en todas sus dimensiones. Estamos informados en tiempo real de lo que pasa no solo en la familiaridad de la ciudad, sino prácticamente en el universo, en lo que tiene que ver con la ciencia, la educación, el comercio, la política, el deporte, el arte y el entretenimiento. Pero hemos olvidado algo: la curiosidad y la creatividad infantil, que el escritor americano Dudley Lynch en marzo del año 1979, en la revista Selecciones del Reader´s Digest, ilustra con una pequeña parábola)

Un conocido mío trató durante una hora de rescatar la ranita de su hijo del fondo de un pozo estrecho en el jardín. Usó primero un palo; luego, una cuerda con un lazo en la punta; más tarde, una lata abierta sostenida por un cordel. Todo fue en vano y por fin abandonó el empeño. Minutos más tarde apareció su hijo de cinco años en la puerta de la casa con la rana. Al niño se le había ocurrido llenar el pozo con agua de la manguera hasta que el animal subiera flotando a la superficie.

En el fértil reino de su imaginación, los niños siempre encuentran soluciones creadoras. A diferencia de los adultos, los pequeños tienen vía abierta hacia el reducto de la facultad de crear: el hemisferio derecho del cerebro. Pero cuando comienzan la escuela, el “cerebro izquierdo”, asiento de la lógica, se convierte en víctima de los miedos, reglamentaciones, obligaciones y preocupaciones de los adultos y, al poco tiempo, la imaginación se bate en retirada.

Lo que diferencia a la persona creadora de las demás, es que se las ha arreglado para no perder la curiosidad infantil y estar siempre atenta a las posibilidades de creación. Para encender de nuevo nuestra curiosidad, debemos comenzar por ampliar nuestros horizontes, especialmente en la lectura. Ray Bradbury, el prolífico autor de ficción científica, alimenta su cerebro con todo lo que cae al alcance de sus manos: ensayos, poesía, obras de teatro, litografías, música. “Uno debe absorber información todos los días”, asegura. “Cuando yo era niño, me metía en la sección de libros para adultos de la biblioteca. Ahora, para asegurarme de que estoy bien informado, voy muchas veces a la sección de niños”.

 

 

febrero 15

Cualquier progreso en procura de la convivencia a nivel nacional necesita de un cambio radical en la conducta de los ciudadanos

Privilegiar la realidad de la persona en la sociedad significa que las instituciones y las normas son necesarias para ofrecer seguridad y estabilidad a la persona; pero también significa que aquellas están a su servicio. Esto quiere decir que la persona no es nunca una función del orden social ya que este se hace realidad si cada uno de nosotros vive plena y dignamente.

El Estado mediante su Constitución y sus leyes tiene como objetivo general promover la vida en conformidad con las virtudes: debe reprimir, pues, el mal y el error. Además, el bien que debe cuidar está constituido por el poder de la persona de obrar de acuerdo con su propio juicio y libremente, sin verse obligada a hacerlo sino por el sentido del deber.

Entonces, sobre la persona se fundamenta el orden, el respeto y el bien común, como el ejercicio efectivo de los derechos y el cumplimiento fiel de los deberes, que el estado debe asegurar y facilitar como tarea propia.

No hay duda en que los aportes de las instituciones guían y alumbran la madurez de la conciencia social, pero debe haber un cambio radical en la conducta de los ciudadanos.

 


(La autoridad educativa tiene la obligación de suscitar el consentimiento. No es eficaz en el plano educativo imponer que se haga, sino el hacerlo desear)

Dentro de la familia y también en el colegio, la autoridad tiene sobre todo una función educativa. Es una forma de superioridad moral a la que se le confía el crecimiento humano de los niños y los jóvenes; crecimiento que exigirá, una vez realizado, la posesión de sí por parte del menor y, por tanto, la desaparición paulatina de la autoridad educativa. Esto quiere decir que desde el Jardín hasta el grado Once es necesaria la autoridad de los maestros unida a la libertad de los alumnos que participan activamente en la tarea de su propia formación siguiendo sus propios ritmos evolutivos. Por supuesto, los estímulos y los correctivos deben ser progresivos a partir de las exigencias y cambios de los alumnos y la misión del maestro es crear la libertad responsable del adulto partiendo de la disposición del educando.