El sentido de las escuelas y los clubes en la concepción del Instituto Jorge Robledo

Diferenciar los procesos pedagógicos formativos en general, de la formación específica de tipo  vocacional.

La posibilidad de que el alumno desarrolle habilidades particulares se convierte en una palanca de la formación integral y le da ventajas sólidas de desempeño en la vida universitaria y profesional. El bachillerato no debe servir tan solo para garantizar el ingreso a la universidad. Debe convertirse en una experiencia grata y útil en la vida. No son las lecciones sobre formación integral las que de verdad producen esa formación. Es la posibilidad práctica de que niños y jóvenes entren desde muy temprano, en un universo de oportunidades estéticas, tecnológicas, sociales, kinéticas y conceptuales, diversas e institucionalizadas, que contribuyan a darle sentido a los aprendizajes estrictamente lectivos. Es un medio para valorar la vida académica, explorar las propias tendencias y capacidades y apreciar el valor del trabajo como fuente de la disciplina.

El Instituto encuentra que la organización en Escuelas y Clubes más allá del trabajo normal de las clases, y con alternativas curriculares electivas como las tecnologías aplicadas y los seminarios, son un camino probado ya desde 1990 en diversas escalas y grados. Cuenta con la experiencia continuada de las escuelas deportivas que funcionan hace muchos años y la Escuela de Ballet que ha venido funcionando ininterrumpidamente desde 1990. Así mismo, durante tres años (de 1992 hasta 1994), experimentó con Seminarios y cursos electivos en tecnologías aplicadas, así como con clubes de humanidades y electrónica.

Entre los años 95 y 98, modificó el trabajo extraclase y se experimentó con una multitud de opciones. De ello queda sin duda una gran experiencia.

Club de Química Industrial

Club de Ingles

Club de Electrónica

Violín

Taller de Artes

Voleyball